NephroCare utiliza cookies en este sitio web para mejorar la experiencia del usuario y entregar el mejor servicio posible. Al continuar navegando en el sitio web, usted acepta nuestro uso de cookies. Para más detalles, revise nuestra política de privacidad.

La derivación y la atención al paciente

La derivación a los servicios especializados

La comunidad nefrológica recomienda derivar a servicios especializados en atención renal a aquellas personas que padezcan ERC en las siguientes circunstancias:

  • IRA o disminución abrupta y sostenida de la FG;
  • FG <30 ml/min/1,73 m2 (categorías G4 a G5 de la FG);
  • hallazgo constante de albuminuria significativa (ACR ≥300 mg/g [≥30 mg/mmol] o AER ≥300 mg/24 horas, aproximadamente equivalente a PCR ≥500 mg/g [≥50 mg/mmol] o PER ≥500 mg/24 horas);
  • progresión de la ERC;
  • cilindros eritrocitarios urinarios(RBC) 420 por campo con gran aumento sostenidos y que no tengan explicación;
  • ERC e hipertensión arterial refractaria al tratamiento con 4 o más antihipertensores;
  • anomalías persistentes en la concentración de potasio en sangre;
  • nefrolitiasis recurrente o frecuente;
  • nefropatía hereditaria.1

En resumen, una buena coordinación entre el equipo de nefrología y el médico de atención primaria:

  • ralentizará la progresión de la enfermedad renal;
  • mejorará la morbimortalidad cardiovascular asociada con la insuficiencia renal;
  • preparará debidamente al paciente para la diálisis en el caso de que sea necesario y para la inclusión en la lista de trasplantes (listas para pacientes preferentes);
  • reducirá los ingresos hospitalarios y los costes sanitarios asociados a la ERC.

La atención a los pacientes

La comunidad nefrológica recomienda ofrecer una atención multidisciplinar a los pacientes que padecen ERC.1

El equipo multidisciplinar debería incluir o tener acceso a asesoramiento nutricional, educación y asesoramiento sobre distintas modalidades de tratamientos de sustitución renal, posibilidades de trasplantes, intervenciones quirúrgicas para los accesos vasculares y atención psicológica social y ética.1

La comunicación con el paciente: información, conciencia y responsabilidad

Dado que la mayoría de los profesionales sanitarios no realizan pruebas sistemáticas para detectar la presencia de lesión renal en estas patologías de alto riesgo, muchos pacientes ignoran que podrían estar afectados por la ERC o que podrían encontrarse en riesgo de desarrollar la progresión de la enfermedad renal y padecer las complicaciones cardiovasculares resultantes.2

Por lo tanto, es importante poner en marcha estrategias educativas para pacientes y familiares: el objetivo consiste en que los pacientes que padecen de ERC se responsabilicen de su salud renal.2

Para ello es prioritario facilitar información a los pacientes sobre las maneras en que pueden reducir los riesgos y las complicaciones que suponen el daño renal progresivo: por ejemplo, comer sano, realizar ejercicio regularmente, controlar los niveles de estrés, dejar de fumar, llevar un buen control de la tensión arterial y del azúcar en sangre, así como tomar las dosis correctas de la medicación.2

Lo ideal es que los pacientes que se encuentren en los estadios avanzados de la enfermedad estén bien preparados para la diálisis. Por lo tanto, una derivación oportuna al servicio de nefrología es vital, dado que la derivación precoz y la atención de calidad previa a la diálisis están estrechamente relacionadas con los resultados que se obtienen después de empezar con el tratamiento de sustitución renal.1