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El diagnóstico y la prevención

Los factores de riesgo, las causas y los resultados

La mayoría de las enfermedades renales no presentan síntomas ni hallazgos hasta un tiempo después de desarrollarse y, además, se detectan únicamente cuando ya son crónicas. La mayoría de las causas de la ERC son irreversibles y cursan durante toda la vida, por lo que debe aplicarse un tratamiento crónico para ralentizar la progresión de la insuficiencia renal. Sin embargo, cronicidad no es sinónimo de irreversibilidad. En algunos casos, la ERC es completamente reversible, bien de forma espontánea o con tratamiento; en otros casos, en cambio, el tratamiento puede lograr una regresión parcial del daño renal y una mejora de la función (por ejemplo, tratamientos inmunosupresores para la glomerulonefritis (GN). Debido a la larga evolución de la mayoría de casos de ERC, los pacientes a menudo experimentan uno o más episodios de lesión renal aguda (LRA) que se superpone a la ERC.1

Hay que tener en cuenta diversos factores de riesgo que podrían provocar la ERC. La diabetes mellitus y la hipertensión son las causas principales de la ERC y, por lo tanto, estos factores de riesgo deben controlarse y vigilarse bien para poder detectar de manera precoz cualquier signo de daño renal que se produzca. Entre las demás causas de la ERC se encuentran enfermedades inflamatorias como la glomerulonefritis y la uropatía obstructiva: litiasis; infecciones crónicas: pielonefritis, y enfermedades genéticas como la enfermedad renal poliquística.

Los distintos factores de riesgo se pueden clasificar como susceptibles, iniciales, en progresión y terminales, en función del estadio actual de la ERC. Sin embargo, con independencia del diagnóstico, es el nivel de la función renal lo que determina el estadio de la enfermedad renal crónica.2

Conforme a las directrices internacionales y europeas en materia de ERC, NephroCare ha establecido la siguiente clasificación de factores de riesgo por orden de importancia:

  • diabetes;
  • hipertensión arterial;
  • cardiopatía;
  • consumo de tabaco y obesidad;
  • antecedentes familiares de enfermedad renal;
  • edad1.

La detección precoz es fundamental, no solo para detener la progresión de la patología, sino también sus complicaciones, que son mayoritariamente de tipo cardiovascular. De hecho, es mayor el número de pacientes que muere por causas cardiovasculares durante la progresión de la enfermedad que el de los que alcanzan el estadio en el que requieren tratamiento de sustitución de la función renal.

De cualquier manera, la ERC es un factor de riesgo vascular modificable, siempre que se realice una intervención oportuna para tratar sus causas principales, a saber, la hipertensión y la diabetes, aunque siempre se puede intentar tratarla.

En el caso de que no se actúe a tiempo sobre estas patologías, pueden provocar la enfermedad renal terminal (ERT) y, a consecuencia de ello, el paciente deberá someterse al tratamiento de sustitución renal, así como afrontar otras importantes complicaciones relacionadas con esta patología.

Para obtener un pronóstico, deben identificarse los distintos factores de riesgos que se asocian a la progresión de la ERC:

  1. la causa de la ERC;
  2. la categoría del FG;
  3. la categoría de la albuminuria;
  4. otros factores de riesgos y comorbilidades como, por ejemplo, la edad, el sexo, la raza u origen étnico, la hipertensión arterial (HTA), la hiperglucemia, la dislipidemia, el consumo de tabaco, la obesidad, los antecedentes de enfermedad cardiovascular y la exposición continua a sustancias nefrotóxica, entre otros.1

Con las personas con ERC, se utiliza el riesgo estimado de experimentar complicaciones y la evolución esperada a la hora de tomar decisiones sobre la manera de analizar y tratar las complicaciones de la ERC.1

En las poblaciones con ERC, se agrupan categorías de FG y de albuminuria con un riesgo relativo similar en relación a la evolución de la ERC en categorías de riesgo.1

Conforme a las guias internacionales y europeas sobre la ERC, se pueden determinar distinta evolución , en función de la situación específica del paciente, el tipo de tratamiento elegido y las opciones que se brinden.

  • insuficiencia renal (evitar la progresión del tratamiento de sustitución renal);
  • diálisis como tratamiento de sustitución renal;
  • trasplante para el tratamiento de sustitución renal;
  • fallecimiento.1